Si te paras a pensar, todos los problemas tienen que ver con las relaciones. Es probable que las mayores desilusiones y tristezas que he tenido hayan estado relacionadas con personas cercanas que me han fallado. Sentimientos oscuros de enfado o tristeza, de sentirme incomprendida, de no entender por qué una persona hace lo que hace o de sentirme rechazada, me hacían culpar a los demás o a mí misma de lo que me pasaba.
¿Qué estaba buscando en las relaciones, qué era lo que me hacía sufrir?
Una de las cosas más bonitas que he podido experimentar es estar verdaderamente presente y atenta a una persona cuando me habla, sin juzgarla, sin ningún deseo de que pase algo, sin necesidad de controlar la conversación, sin prisa, con interés, sin querer cambiarla.
De eso va esta manera de ver las relaciones, de encontrarse con el otro sin anteponer nada, de escuchar, de comprender, de confiar y disfrutar de nuestras relaciones.
¿Me cuentas cómo te va en tus relaciones?